Feromonas reproducidas en laboratorio para desorientar a las plagas, proteger sus cultivos y preservar los ecosistemas de forma natural.
Protección de cultivos
sin pesticidas


Confusión sexual
Las feromonas son señales olfativas naturales, emitidas por los insectos para comunicarse entre ellos. Hoy en día, gracias a un enfoque biomimético de vanguardia, estas moléculas se reproducen de forma idéntica en el laboratorio y luego se difunden en el corazón de las parcelas para proteger eficazmente los cultivos.


Tecnología
de precisión
Esta tecnología revolucionaria permite atrapar, repeler o desorientar a los insectos plaga con gran precisión, sin necesidad de pesticidas convencionales.
La difusión de feromonas crea una confusión total: los machos ya no pueden localizar a las hembras. La reproducción se detiene y las poblaciones colapsan antes de causar daños.
Una solución
sostenible
Natural y certificadas en agricultura ecológica, las soluciones de biocontrol se imponen como un avance importante. Garantizan una protección duradera y eficaz durante toda la temporada, al mismo tiempo que reducen drásticamente el uso de insecticidas convencionales.


Respeto por
los ecosistemas
¡El impacto va aún más lejos! A diferencia de las soluciones químicas tradicionales, las feromonas no dejan residuos en los cultivos, preservan la calidad de los suelos y contribuyen a mantener ecosistemas agrícolas sanos y sostenibles.
Se integran perfectamente en las estrategias de manejo integrado de plagas y responden a las crecientes expectativas de los sectores y de los consumidores en materia de prácticas respetuosas con el medio ambiente.
Una nueva visión
agrícola
Encarnan una visión: la de una agricultura de precisión, basada en el conocimiento, la innovación y el respeto por los ecosistemas. Una agricultura capaz de producir mejor, al mismo tiempo que reduce su huella.
Adoptar las feromonas es optar por una agricultura más verde, más sostenible y decididamente orientada hacia el futuro.

Lobesia botrana
La polilla de la vid (Lobesia botrana) es una plaga que suele pasar desapercibida, pero cuyos efectos sobre la vid son claramente visibles.
Son sobre todo sus larvas las que plantean un problema: atacan los racimos de uva perforando galerías en los frutos para alimentarse. De este modo, debilitan los frutos y favorecen el desarrollo de enfermedades, lo que puede afectar tanto al rendimiento como a la calidad de la cosecha.
Esta plaga evoluciona en varias generaciones a lo largo de la temporada, generalmente dos o tres, lo que hace que su seguimiento sea esencial durante todo el ciclo de la vid. Una infestación puede instalarse progresivamente si no se detecta a tiempo.
Para hacerle frente, existen soluciones sostenibles: el trampeo permite seguir las poblaciones e intervenir en el momento adecuado, mientras que la confusión sexual interrumpe la reproducción de las mariposas. Métodos eficaces y respetuosos con el medio ambiente que se integran plenamente en una viticultura más responsable.

Trampeo
Permite monitorear las poblaciones e intervenir en el momento adecuado.

Confusión sexual
Impide la reproducción de las polillas.
“Hacia una agricultura más responsable, las feromonas ofrecen una alternativa eficaz a los métodos tradicionales, reduciendo el impacto ambiental.”
Ferotec








